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Retretes antiguos desenterrados en Jerusalén revelan una enfermedad debilitante y a veces mortal

Los investigadores han descubierto que los usuarios de dos antiguos retiros en Jerusalén no gozaban de buena salud, según un análisis de muestras de materia fecal extraída de letrinas de 2.500 años de antigüedad.

En los pozos negros ubicados debajo de estos dos retiros de piedra, que presumiblemente pertenecían a hogares de la élite de la ciudad, se encontraron rastros de parásitos causantes de disentería. Estos hallazgos brindaron la primera evidencia conocida de una enfermedad llamada Giardia duodenalis, la cual provoca síntomas como diarrea, calambres abdominales y pérdida de peso.


Jerusalén era en aquel entonces un centro político y religioso vibrante del imperio asirio, habitado por una población estimada entre 8.000 y 25.000 personas. El análisis de las muestras fecales sugiere que la disentería era un problema común en las primeras ciudades del antiguo Medio Oriente debido al hacinamiento, el calor, las moscas y la escasez de agua potable en verano.


El Dr. Piers Mitchell, autor principal del estudio y miembro honorario del Departamento de Arqueología de la Universidad de Cambridge, explicó que la disentería se propaga a través de la contaminación de agua potable o alimentos con heces. Además, se sospechaba que podría haber sido un problema importante en las ciudades antiguas debido a las condiciones mencionadas anteriormente.

El análisis de la materia fecal en la arqueología ofrece una valiosa fuente de información para los arqueólogos. En el pasado, se ha revelado el consumo de queso azul en la Edad de Hierro, una población misteriosa en las Islas Feroe y el descubrimiento de que los constructores de Stonehenge consumían los órganos internos del ganado.


Los arqueólogos tomaron muestras de los sedimentos de los pozos negros ubicados debajo de cada asiento de los retretes. Uno de los retretes, hecho de piedra caliza, se encontró en el barrio de Armon ha-Natziv y probablemente data de la época del rey Manasés, quien gobernó a mediados del siglo VII aC El otro retrete estudió, de diseño similar, se descubrió en la Ciudad Vieja de Jerusalén en un edificio conocido como la Casa de Ahiel, que se cree que perteneció a una familia de clase alta de la época.


Aunque los huevos de cuatro tipos de parásitos intestinales ya se han identificado en el sedimento de los pozos negros, los microorganismos causantes de la disentería son frágiles y difíciles de detectar. Para superar este desafío, el equipo produjo una técnica biomolecular llamada ELISA, que identificó la presencia del microorganismo Giardia en las muestras.


Si bien este descubrimiento proporciona una visión de la salud y las condiciones sanitarias en el pasado, también enfatiza la importancia de los avances en saneamiento y comprensión de las enfermedades en la actualidad. Ciudades como Jerusalén probablemente fueron focos de brotes de enfermedades en el pasado, que se propagaron fácilmente a través de los comerciantes y durante las expediciones militares.


Con información de CNN

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