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Quienes responden "me da igual" a todo terminan cayendo mal. La ciencia ya tiene una explicación.

No declarar nuestras preferencias a la hora de tomar decisiones puede tener un impacto negativo en el bienestar del grupo y en la percepción que los demás tienen de nosotros, según revela la ciencia en un estudio realizado por investigadores del ámbito del marketing y la economía.

Me da igual
No tomar postura o tomar una decisión afecta el desarrollo social según estudio

El estudio señala que cuando alguien responde con un "no sé" o evita expresar sus preferencias, se tiende a tomar decisiones subóptimas. En lugar de actuar en base a sus propias preferencias, las personas tienden a elegir opciones que creen que son de consenso, aunque en realidad no lo sean.


Muchas veces, se guarda silencio sobre las preferencias personales para parecer despreocupado o agradable ante los demás. Sin embargo, los investigadores detectaron que esta actitud pueda perjudicar la experiencia compartida e incluso la relación entre las personas.


La ironía del estudio radica en que la pérdida de interés no se debe solo a la indecisión o el deseo de agradar al deseo del individuo, sino que también requiere que la persona que finalmente tome la decisión vaya en contra de sus propios intereses. Además, los investigadores predicen que el resentimiento del grupo recaerá en aquellos que no declaran sus preferencias, y no en quién toma la decisión, independientemente de si está acertada o no.


Estas conclusiones sugieren que es importante ser más transparentes en nuestras preferencias al tomar decisiones en grupo. Comunicar abiertamente nuestras ideas y deseos puede contribuir a una mejor experiencia compartida y a una relación más sólida entre los miembros del grupo.

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